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27/7/2024

Parque Subacuático Cristo Rey: Mar del Plata construye sus propios arrecifes artificiales

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Parque Subacuático Cristo Rey: Mar del Plata construye sus propios arrecifes artificiales

Todo empezó el 27 de junio de 1981, cuando el Centro de Actividades Submarinas Escualo (CASE) hundió una embarcación en desuso —el Cristo Rey, un barreminas de la Segunda Guerra Mundial reconvertido en pesquero— a unos 5 kilómetros de la costa marplatense, frente al Faro de Punta Mogotes. La idea era sencilla: los organismos colonizadores hacen el trabajo solos. En pocos meses, las superficies del casco se cubren de hidrozoos, anémonas, esponjas, erizos y pólipos de coral blando. Los peces llegan después, atraídos por el refugio y la cadena trófica que se arma en torno a las estructuras sumergidas.

Décadas más tarde, el proyecto se conoce como el Parque Subacuático Cristo Rey y cuenta con cuatro barcos hundidos en distintos momentos:

El Cristo Rey, la embarcación fundacional, fue redescubierto recién en los primeros años del siglo XXI, cuando el GPS ya estaba disponible para los buzos deportivos. Su posición exacta se había perdido por décadas. El Khronometer —un pesquero ruso de 82 metros de eslora abandonado en el puerto— fue hundido el 30 de abril de 2014 y es hoy el más impresionante en términos de tamaño. El Simbad, un barco de pesca artesanal marplatense, bajó al fondo el 2 de agosto de 2022. El más reciente es el Sirius, hundido el 21 de julio de 2024.

CASE trabaja de forma coordinada con el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC), unidad ejecutora UNMdP-CONICET de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Los estudios de colonización confirman una biodiversidad en expansión: turcos, antenitas, meros y papamoscas son las cuatro especies de peces más abundantes en los cascos; también se registran caballitos de mar, cangrejos y estrellas de mar en la zona de escolleras aledañas.

Los naufragios del parque se encuentran en el rango de los 20 a 30 metros de profundidad, dentro del perfil recreativo. CASE indica que el Cristo Rey reposa a unos 30 metros y el Khronometer a unos 25 metros. Las visibilidades son variables —el Mar Argentino presenta condiciones muy distintas a las del Caribe—, pero en los meses de menor turbulencia la experiencia es notable: explorar un buque a oscuras, linterna en mano, con el ruido de la corriente y los organismos incrustados en cada centímetro de estructura metálica, es una experiencia que no tiene equivalente en tierra.

Operadoras locales como Oceanica Buceo ofrecen salidas regulares al parque. La combinación de accesibilidad logística (el puerto de Mar del Plata está a pocas horas de Buenos Aires) y la variedad de puntos dentro del mismo parque hace de Cristo Rey uno de los destinos de buceo más frecuentados del país.

El proyecto de CASE es también un modelo de economía circular aplicada al mar: barcos que llegaron al final de su vida útil se convierten en hábitat para cientos de especies y en destino turístico para buzos de toda la región.

Fuentes

Fuente: Infobae